13 de noviembre de 2009

Inseguridad "farandulizada"

Al caos de la inseguridad se le suman los egos desbordados que han alzado la voz en nuestra sagrada televisión.

Cuesta, frente al desafío de la negación, recuperar la institucionalidad de la seguridad. Cuesta rearmar a las fuerzas de seguridad cuando el significado de orden no es el que figura en el diccionario sino el impuesto desde la gobernabilidad. Represión.

Y la oligarquía y los negros. Y los que se ganaron lo que tienen con honra y los que lo ganan por ser funcionales a los gobiernos de turno.

Y que el campo es el enemigo y que los pobres son todos ladrones.

Se puede tolerar la pobreza pero no la organización de la misma.

Que en Miami hay seguridad. Que el que mata tiene que morir.

Que la solidaridad es ahora el eje de un programa de entretenimientos.

Que bajo línea política porque estoy cansado/a y todos los días repito lo mismo para reafirmarme en el pensamiento.

Los odio, me odian. Los blancos son el problema.

Me aferro a un sentimiento de pertenencia con la Presidente porque hoy me cuadra (D’Elía) y por el otro lado, les hago un piquete porque son selectivos al momento de medir la distribución del ingreso (Castells).

Las organizaciones se fragmentan al interior de las mismas.

Desde el mundo del espectáculo se convoca una marcha en protesta contra la inseguridad pero cuando se politiza se la anula sin comprender que la política, inexorablemente, se encuentra en todas las esferas de la vida.

Todos los programas, cualquiera sea su temática, se suman al lícito y justo reclamo frente a la barbarie pero aprovechan para “matarse” retóricamente unos a otros.

Se reaviva la hoguera de las vanidades. Canosa lo destroza a Rial. Sofovich se suma aunque se separa, con acierto, diciendo que el problema de la inseguridad lo tiene que resolver el gobierno. No obstante, aprovecha para darle palos al intruso.

A Mirtha Legrand no le gusta que se la contradiga y cada vez que Susana Giménez habla de la problemática se la cataloga como a una mujer que legitima dictaduras.

Tinelli se embarca en un cruce con el gobierno y comienza a mostrar los sueños por los cuales participan, además de por un sabroso sueldo, los famosos. Los muestra, cuando la debacle del rating no lo dejaba dormir. Y así, saco el AS que siempre tiene bajo la manga para revertir la tendencia negativa.

Se lo critica por ello. Sin embargo, y más allá de que en principio haya sido por una cuestión de ego, luego tuvo su efecto en la conciencia colectiva y la movilización de bienes materiales y no materiales no tardó en llegar.

Costo/ Beneficio. Oferta/ Demanda.

Simulacros de interés, adiestramiento de algunos de los sectores menos preparados en materia de educación y el despertar de la violencia entre los famosos que reclaman frente a un mismo pedido. Frente a la misma necesidad. Ante la misma urgencia.

Así es como sin quererlo, los diferentes actores sociales son protagonistas de la Argentina de Hamlet atravesada por la tragedia de la moral y los valores. Nos replegamos pues, en un estado de naturaleza hobbesiano agiornado, recreando una “guerra” de todos contra todos.

Mientras tanto, la delincuencia sigue su curso normal porque la oposición se encarga de criticar al gobierno al tiempo que el gobierno se suma al rally mediático en una auto defensa que subleva al televidente que vive en un mismo país pero, aparentemente, con otros ojos. Que mira distinto.

De ahí, el enarbolarse en los planes sociales lanzados que marcan, desde la ética y estética de la utopía progresista que se intenta vender, el comienzo de la erradicación de la violencia en las calles.

Se reduce el problema a la pobreza sin atender a la realidad de que el delito crece porque es manejado por grandes grupos de narco terroristas vinculados a potentes organizaciones económicas y políticas.

Y la actriz China Zorrilla dice que la gente está cansada que la rica se queje. Como si el reclamo por salvaguardar a los ciudadanos pueda ser efectuado de acuerdo a la condición económica. Por su parte Roberto Piazza vuelve a sentirse discriminado o marginado. Ahora, porque aparentemente ninguna de las “estrellas” quiere ser madrina de su noble fundación.

Una frase traerá una réplica. Lo mío vale más porque trabajo once horas por día y lo tuyo es prostibulario. Ah, pero si me invitás y me das protagonismo en tu programa me olvido que sos un "blanco inmundo" que representa el boicot al gobierno. Una cara más de los militares.

Lo cierto es que el problema de la inseguridad se farandulizó y por cuestiones yoicas y de alter ego en lugar de servir, por la llegada que muchas figuras tienen en los hogares, terminó siendo una brutal discusión que solo beneficia la inacción oficial producto del naufragio que acarrea el desorden.

7 de noviembre de 2009

El club de los parciales

Scioli, Stornelli, Arslanian y la onda verde de Macri.

Avances de investigación

Con el paso del tiempo, en Centroamérica, la distinción de los especialistas entre Maras y Pandillas se hace presente. Se consensuan criterios y atendemos, en la evolución, a desechar la teoría que ubica a las Maras como simples pandillas juveniles.

Se observa que las pandillas mutan a Maras hasta convertirse en brazos de narcotraficantes para conformar las aquí mencionadas: Narco Maras. Aquellas que avanzan al ritmo de la globalización y la economía de mercado que impone las pautas de vida dentro del cuestionado sistema capitalista.

Así el crimen organizado aparece en sus distintas expresiones con el sello armamentista. El cual, impone normas atravesadas por la violencia y equivalentes a la militarización del Continente Americano. Un sector triangular centroamericano con Maras declaradas; un sector latinoamericano triangular en estado embrionario de Maras y luego, puntos específicos que contribuyen a estimular el caos central y la gestación sur.

Puntos como Venezuela y Colombia, fundamentales en el tráfico de drogas y en la preparación militar de la sociedad.

Justamente, Venezuela, como brazo político privilegiado de Argentina con clima de negocios, nos convierte en un territorio vulnerable para la penetración de todo aquello que tiene que ver con la malformación social que generan los grupos armados en pequeñas células y en los distintos sectores del país.

Ni siquiera, el aquel Palermo exclusivo que comenzó a ponerse de moda en los últimos años, es impermeable a las bandas de desafiantes que oscilan entre los 15 a 21 años. Cuando no se inician a los 12.

Se trata de los chicos delincuentes victimarios convertidos en víctimas por los benévolos incoherentes oficiales que despenalizan, brutalmente, el consumo personal de droga sin saber que la misma no ejerce los mismos efectos en todas las personas. Así, en nuestra Argentina adicta inimputable, se contraponen ideas. La despenalización Nacional y ahora, los intentos de Scioli por bajar la edad de imputabilidad.

El club de los parciales
Hasta ahora la idea más sensata de alguien que proviene del gobierno provincial es tomada como una demencia. Porque una vez que Scioli sale, parcialmente, de su exasperante prédica evangélica y pide más rigor en las penas a los menores en lugar de mandarlos a hacer un picadito con su lema pro deporte, salen a confrontar los que ya tuvieron su desaprovechada oportunidad. Como si la inseguridad tuviese inmediata conformación.

Escuchamos a Arslanian, a los abolicionistas y a otros, decir que esa medida no soluciona el problema. Lo cual, es una obviedad. Para que la baja sea fructífera se necesita de una reforma en materia de seguridad. Demoler el mito de la pena y el orden como sinónimos represivos.

Se requiere un complemento que depure a cierto sector de la lacra oficial que se vale de su función como “custodios” de la sociedad para alinear pandilleros o brotes de Maras. Se trata, de algunos integrantes de las fuerzas de seguridad bonaerense que operan como enemigos al interior de los cuerpos formados. Que bastardean a la verdadera policía y que son funcionales a la proliferación de los delincuentes que no encuentran freno. Porque no es que la policía tiene miedo de actuar. Sucede, que no tienen el entrenamiento adecuado o bien están en complicidad con los criminales.

Y cuando actúan, son tomados como represores.

Y seguimos con Arslanian enarbolado en su “gloriosa e imaginaria gestión” que sale a responderle a Stornelli. Stornelli, el ministro cuya característica más sobresaliente es la de no saber en qué lugar está parado, demoliendo lo que pasó. Con lo cual no sabemos quién, de éste club, debe ser el Presidente.

Pero mientras todo gira en la onda K y el tiempo pasado es mala palabra, Arslanian se pone la capa de “Súper León” y lícitamente sale a defender, indignado como “Chiquita” Legrand cuando le preguntan la edad, su desempeño.

Así pregona como máxima de su gestión la reducción en un 89% del secuestro extorsivo y no escatima en torturar, compulsivamente, al televidente, con la retórica auto referencial. Con la “facha” desalineada que resulta funcional para la composición del personaje comprensivo que defiende a los menores delincuentes y que voluntariamente ensordece cuando se habla de acompañar la baja mencionada con otras medidas.

La onda verde
Tenemos un siniestro instalado con pandillas y funcionarios parciales que componen un paisaje de ausencias y por otro lado, tenemos un estado de gestación de Maras que permite la entrada e inmediata salida de los menores asesinos que matan, roban y violan en el gran semillero de la Provincia de Buenos Aires. A nivel Nacional.

S.O.S. La ciudad no está salvo.

En la nostalgia por la placita, el espacio verde, el ritual matero en la vereda y la lucha por la policía, el gobierno de Macri se olvidó de gobernar. Claro, no es sencillo teniendo las trabas Nacionales. Pero si a las trabas oficiales le sumamos las individuales, las propias, las de no me peguen Soy Mauricio. Así, así no va a estar bueno Buenos Aires.

5 de noviembre de 2009

Esta noche en DEFRENTE, de 21 a 21:30


Los invito a compartir el programa de la Sra. Malú Kikuchi y el Sr. Horacio García Belsunce. Una entrevista sobre el fenómeno de Las Maras en Centroamérica, su estado larval en Argentina. Y la indagación sobre mi libro ESPERANDO LAS MARAS; Estado embrionario en Argentina.


Canal TeleMax por TELECENTRO.

19 de octubre de 2009

Favelas "militarizadas"


La guerra de narcos entre Amigos Dos Amigos y Vermelho como reflejo del propio fenómeno carioca.

Cerca del triángulo embrionario de Maras, Brasil se perfila como un país que avanza en materia política así como en el entramado de relaciones internacionales. Sin embargo, los matices de la guerra de narcos al interior de las favelas lo encierra, globalmente, en la opacidad latinoamericana referente a la inseguridad. Y aunque resulte ingrato saber que cada vez cuesta más hablar de seguridad en la escala mundial, debemos atender a la realidad que indica que la violencia nos ha atravesado y que con ella se han gestado las máximas expresiones de la debilidad de quienes nos gobiernan pero también de los que se oponen.

Ni unos ni otros saben qué hacer frente a un deterioro aparentemente circunscripto en la marginalidad y cuya génesis está, en realidad, en la lucha por el poder del narcotráfico dentro de las coordenadas marcadas por los países productores y los países consumidores, atendiendo a las demandas europeas.

Bajo estas características destructivas del tejido social se desata, en el país carioca, la sangrienta y consecuente guerra de narcotraficantes que tiene su epicentro en la ciudad de Río de Janeiro en donde el día sábado se desató el caos entre dos bandas de narcos que se disputaban los puntos de venta de droga. La intervención de la policía y militares agudizó el conflicto, ya que con ellos se sumaban otras fuerzas necesarias de combatir para cada una de las bandas en cuestión.

Se trató de los Narcos pertenecientes al Comando Vermelho y a los Narcos que conforman Amigos Dos Amigos. Cuando los primeros intentaron invadir el lugar en el cual reinan los segundos, Morro dos Macacos, la batalla tuvo su comienzo inmediato hasta conseguir, según informan los periódicos de Brasil y el mundo, un total de 12 muertos, ocho heridos, un helicóptero policial derribado y un camión. Más diez autobuses incendiados.

Hechos que dan cuenta que a diferencia de lo que sucede en la Centroamérica triangulada o bien, en la situación larval de Chile, Uruguay y Argentina en materia de Maras, Brasil tiene su propio fenómeno que es el de las favelas “militarizadas” por los narcotraficantes.

Sucede, que en Brasil, las favelas son esplendorosos semilleros de Narcos que se entremezclan con el paisaje de la pobreza que les es funcional para poder arraigar en el espacio elegido y luego expandirse hacia otras favelas que son territorios a conquistar en los que se maneja el narcomenudeo pero también, la rentabilidad internacional del negocio de la droga que se mueve al interior de dichos asentamientos. De ahí, que el Comando Vermelho que maneja Morro de Sao Joao haya intentado penetrar en Morro dos Macacos.

Al dominio Narco dentro de las favelas debe sumársele el de aquellos individuos que ya no forman parte de las fuerzas de seguridad oficiales pero que ofrecen sus servicios para “proteger” a los habitantes. Ex policías, agentes fuera de servicio y bomberos son algunos de los interesados en erradicar a los narcos y pandillas que circulan por los amplios corredores de la condenada miseria.

Se las llama “Milicia” y no son mencionadas abiertamente. En poco tiempo han crecido considerablemente y en el repaso de los hechos se observa cierto componente relacionado con lo que ellos dicen querer combatir y por otro lado, un aprovechamiento inusitado del drama que se vive.

Se debaten los controles y en la aceptación de las “Milicias” se percibe la fragmentación de los pobres. De hecho, del PORTAL BBC Mundo, el Blog extrae el siguiente testimonio anónimo que habla de la alta peligrosidad de estos grupos conformados que, en materia de violencia, poco los diferencia de los Narco.

“Ellos lo controlan todo, exigen, asesinan. Si no haces lo que ellos quieren, tu destino es la tumba".

Nuevamente asistimos a la regla como abuso. A la condecoración del delito creciente frente a la incapacidad y a la falta de control de los registros de los policías apartados de la fuerza que se dedican, en algunos casos, a coptar jóvenes para adiestrarlos eficazmente en el narco crimen. Porque si bien la policía de Brasil es una de los cuerpos con mejor entrenamiento, no alcanza para controlar a las organizaciones criminales que carecen de disciplina interna. Ello se debe a que existe una relación directamente proporcional entre el aumento de la criminalidad y el aumento de narcos. Narcos que re reúnen en distintos puntos de la ruta de la droga con otros narcos de distintas nacionalidades con los que han estrechado lazos de “solidaridad”. Peruanos, bolivianos, colombianos y venezolanos.

Un estado de situación que excede a los 4500 efectivos de la policía que por estos momentos se movilizan en Río de Janeiro para frenar la jactanciosa y desafiante guerra narcótica iniciada el fin de semana. Una ciudad turística por excelencia en la que se conjuga la característica alegría con la toma de las armas en el contexto urbano.

13 de octubre de 2009

Narco Maras


La fusión de dos organizaciones criminales que se sirven hasta de los pueblos originarios para ascender a la cúspide delictiva.

Después de Poveda

A partir del asesinato del documentalista franco español Christian Poveda, los rasgos mafiosos en los diferentes crimines trascienden a las simples pandillas centroamericanas con las comunes características estéticas de los tatuajes.

Se observa, por un lado, un universo de pandillas estancado en la marginalidad de la cual emergen y que se plasma en la lucha constante con la pandilla rival. Por otro lado, los avances en materia de investigación revelan que la fusión Narco Maras se ha instalada en el Triángulo Maras Centroamericano alineándose con la mafia del crimen organizado para marcar la diferencia con las bandas antes mencionados y los que ascienden al rango de Maras e incursionan así, en el manejo de la industria de armas así como de la droga.

Existe, por deducción y circunstancias empíricas, una ligazón entre pandillas-indígenas-narco-terrorismo- Estados terroristas que se irá ampliando en próximas notas.

Se trata de indígenas de los cuales se valen las Maras propiamente dichas para desviar la atención. Es decir, la existencia de los pueblos originarios deviene en material de utilidad para la expansión de las organizaciones terroristas en sus distintas vertientes, generándose un rompecabezas, según fuentes especializadas y consultadas, que traerá muchos cambios en la seguridad mundial.

De hecho, hay que considerar que la preponderancia de la Mara Salvatrucha en la región no es casual sino causal. Entre otras cosas, sus miembros son mucho menos visibles y accesibles que los de la Mara 18. El motivo más destacado es la relación que mantiene la MS13 con la mafia mexicana. Eso le permite que la lucha por el control del narcotráfico en la frontera de México le sea siempre mucho más favorable a esta Mara que a la M18. Además de beneficiar la incursión de miembros de la organización a diferentes lugares de Estados Unidos como Virginia recreando los típicos escenarios violentos de El Salvador, Guatemala, Honduras y en menor medida, Nicaragua.

Culturas originarias

La falta de integración de las culturas originarias es, entre otros factores, el desencadenante del masivo crecimiento cuantitativo y cualitativo de las Maras en Centroamérica así como de la paulatina conformación larval en América Latina.

El caso de guatemalteco cuenta con indicadores representativos para explicar la no intencional funcionalidad de los indígenas a las Maras y Pandillas. Porque al no ser integrados de manera acabada a la sociedad guatemalteca, se encuentran relegados en todas las esferas de la vida y sus asentamientos no son visitados. Con lo cual, son semilleros ideales para el ocultamiento de pandilleros y para la infiltración de las Narco Maras que pueden ofrecerles cierta manutención a cambio de espacio físico para su desarrollo.

Veamos. En Guatemala, más de la mitad de la población es considerada como indígena, es decir que más del 50% habla una lengua indígena y se siente como indígena. Pero los mismos adolecen de una real representación en la sociedad.

Desde el pasado colonial y la actitud de los políticos, hasta la vulnerabilidad de las estructuras políticas pueden explicar el confinamiento de los pueblos de los cuales hoy, conforme a las últimas observaciones directas y a la reorganización del mapa de ramificación del crimen organizado, se sirven los desprendidos de las Pandillas que se encuentran aún, en un punto medio, y las Maras ya fusionadas con los narcoterroristas.

Se inaugura así, una línea de tiempo globalizada que invita a la desviación y a la centralización del poder en las manos de la fusión que se sirve de todo aquello que pueda favorecer sus condiciones de vida y superviviencia en el mercado de la guerra.

30 de septiembre de 2009

Pandilleros se expanden (Prensa Libre)

Una nota publicada en Prensa Libre de Guatemala plasma las distintas teorías sobre la evolución de Las Maras en el continente Americano y el mundo.
Entre los libros citados se encuentra "La Mara al Desnudo" de Pedro Gallego y "ESPERANDO LAS MARAS, Estado embrionario en Argentina" de mi autoría.
Les adjunto el link para que puedan nutrirse de mayor conocimiento.

http://www.prensalibre.com.gt/pl/2009/junio/28/323047.html

25 de septiembre de 2009

ESPERANDO LAS MARAS: Estado embrionario en Argentina

ESPERANDO LAS MARAS: Estado embrionario en Argentina.
Autora: Laura Etcharren
Editorial: Catálogos
Próximamente en todas las librerías.

Desde la profanación de la identidad de los argentinos subyugados a las incoherencias gubernamentales y a las acciones del crimen organizado en sus distintas expresiones, el crisol de razas se amplía en nuestra Nación dándole lugar a una llamativa forma de violencia que se expresa en el fenómeno de Las Maras centroamericanas que han iniciado, desde la década del ’60, un movimiento expansivo de desarrollo y evolución que invita a las potenciales Maras locales a alinearse en un campo de acción abierto al delito.
Porque la inseguridad mundial no es una situación nueva. Es, en todo caso, un proceso sostenido en el tiempo marcado por los ritmos de la globalización que se complementa con intereses económicos y políticos en el marco de las modalidades delictivas que anidan en las fronteras cada vez más extendidas, así como en los grandes centros urbanos.
Se encuentra, en el narcoterrorismo, una rentabilidad deseada que desata una guerra entre los distintos carteles de la droga que se disputan el dominio de los hilos sociales del poder a lo largo del continente Americano, afectado, en su centro, por el Triángulo Maras (El Salvador, Honduras, Guatemala) y alerta, en su sur, por el Triángulo Embrionario de Maras (Argentina, Chile, Uruguay)